Compartir Mañoño La miraban y vieron sus lágrimas silenciosas; estaba hecha un mudo llanto de niña indefensa.No había gotas, solo expresiones llenas de ansiedad.– ¡Calma, calma!, mamá. Ven, anda ya llegamos al zoológico. Navegación de entradas #SóloDigoLoQueVeo: Alianzas estratégicas Cultura Impar: Un verdadero compromiso las haría casi invencibles