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Por Luis Sunderland Méndez

9prensahoy@gmail.com

X@LouSunderland

7 de febrero de 2026

A pesar de que la presidente Sheinbaum se adueña de una parte importante de la agenda informativa en sus homilías y se esmera todos los días en satanizar cualquier intento de crítica de los que no están de acuerdo con su gobierno, incluso llegando al extremo de no solo confrontar directamente a sus adversarios, sino ridiculizándolos, la Sociedad Civil ya empezó a reaccionar favorablemente para tratar de contrarrestar la narrativa nacional ante la opinión pública.

En sus conferencias de cada mañana, se limita a hablar de lo que solo a ella le interesa que su público cautivo escuche y cuando algún miembro de la verdadera prensa la cuestiona, solo endurece el rostro, interrumpe la pregunta, y los calla con alguna falsedad, así solo evidencia su desinformación e insensibilidad.

A ella no le importa la unidad nacional, es solo la presidente de los seguidores de Morena y los demás, son sus pequeños enemigos. No hay que olvidar que accedió al cargo de Jefa de Estado, con una histórica fraudulenta mayoría de 36 millones de votos, además se apropió del Congreso de la Unión. El oficialismo tuvo el 54% que se convirtió en 75% y la oposición el 46% que se redujo al 20%. Por eso la 4t hace lo que le da la gana.

Esta semana un grupo de figuras públicas, intelectuales, académicos y algunos exconsejeros del INE, dieron a conocer el lanzamiento oficial del Frente Amplio Democrático (FAD), este cobró relevancia en algunos medios de comunicación en donde explicaron las ventajas diseñadas para equilibrar la balanza del poder México.

Anunciaron la consolidación de contrapesos Institucionales, evitando la sobrerrepresentación legislativa. El FAD busca contener las reformas judicial y electoral que centralizan el poder. Se busca hacer una simbiosis de la sociedad civil con los partidos políticos de oposición y de esa manera adquirir una legitimidad que los partidos por sí solos han perdido.

El Factor Apartidista permite una mayor legitimidad y pluralidad, que a diferencia de las coaliciones anteriores fueron puramente electorales, como fue con el PRI-PAN-PRD; el FAD de 2026 se presenta como un frente ciudadano.

Trabajarán en la apertura de nuevos perfiles, sumando a intelectuales y exfuncionarios autónomos como Lorenzo Córdova o José Woldenberg y de esta forma atraer al electorado de clase media y jóvenes que rechazan al autoritarismo y a la vieja política. Su oferta es que los organizadores, no pelean por cargos, sino por las reglas del juego, lo que ahora le dificulta al oficialismo descalificarlos y tacharlos de oponentes hambrientos de poder.

El FAD trabajará por combatir la incertidumbre jurídica que ahora ahuyenta las inversiones, entre sus pretensiones está el fortalecimiento de la confianza entre los inversionistas nacionales y extranjeros, pero sobre todo, con los estadounidenses y canadienses que ven en este esfuerzo ciudadano, un mecanismo de resistencia democrática.

El FAD tiene la ventaja de articular la protesta social en estos momentos cuando la inseguridad y la economía presionan a Sheinbaum, el Frente servirá como canalizador de ese descontento, evitando que la oposición se fragmente en mil pedazos ineficientes.

En conclusión las principales características del Frente son: Equilibrio del poder, obligando a Morena a buscar consensos para reformas constitucionales, la defensa del INE/TRIFE y garantizar la competitividad en las elecciones de 2027 y 2030, y la voz ciudadana, elevando el debate público más allá de la polarización entre el pueblo y la élite.

El éxito de esta ventaja dependerá de que el Frente logre presentar una alternativa de plan desarrollo para el de país y no solo una lista de quejas contra la 4t, porque se corre el riesgo de ser absorbido por la retórica oficialista, que los deje en lo meramente anecdótico y los ponga de pechito para ser llamados “el regreso al pasado”.