Compartir

O cómo empezar una rutina de higiene mental.

Ximena Lobato

Feb 03, 2026

“Yo solía pensar que el cerebro humano era el órgano más maravilloso del cuerpo. Pero luego me di cuenta de quién me estaba diciendo esto”. – Emo Philips

Una de las prácticas espirituales más importantes que puedes tener es una rutina constante de higiene mental. Tu espacio interno necesita el mismo cuidado y atención que le das a tu casa, a tu área de trabajo, a tu refri. ¿Qué pasaría en esos lugares si dejas de limpiarlos una semana? ¿Un mes?

Bueno, pues ahora dime cuándo fue la última vez que le diste una manita de gato a todas las repisas de tu mente. ¿Le has dedicado tantito tiempo recientemente a limpiar y acomodar todas esas cosas que piensas?

¿No? ¿Nada? …

Tú me dirás que qué necesidad. ¿Para qué quieres estar viendo qué hay ahí adentro? ¿Quién tiene el tiempo? ¿Y además, por qué te interesaría cultivar tu higiene mental?

Ya de entrada, porque como dice la Ley de Correspondencia del Kybalion: “Como es adentro es afuera”. Tu espacio interno siempre, siempre va a originar lo que ves en el exterior.

Segunda razón: el 80% de nuestros pensamientos son reciclados de ayer (y de antier, y del año pasado…). Es decir, en la gran mayoría de las situaciones sigues pensando lo que has pensado siempre, independientemente de si esos pensamientos ya caducaron o de si todavía aplican a tus circunstancias de hoy. No te has dado el tiempo de actualizar el software a la versión más reciente.

Una razón más: estoy 100% segura de que no todos tus pensamientos te encantan, ni te hacen ser mejor persona ni sentirte bien. (Pregúntame cómo lo sé…)


Ok. Ya te convencí de que le tienes que dar servicio a tu mente constantemente. Ahora lo que quieres saber es cómo se hace, ¿verdad?

En realidad es muy fácil. Es cuestión de que todos los días te acuerdes de que tú no eres lo que piensas, que puedes distanciarte de tus pensamientos para observarlos objetivamente, y que puedes escoger lo que quieres pensar.

Y si te interesa una limpieza mental más profunda (¡que yo espero que sí!), puedes reflexionar durante unos minutos acerca de alguna de las lecciones del Curso de Milagros (que justamente para eso es). Te dejo aquí abajo un acordeón con las que más me gustan:

  • Lección 4: “Mis pensamientos no significan nada”.Tu mente jura que todo lo que produce es increíblemente valioso e importante. En realidad, lo que piensas no significa nada A MENOS QUE TÚ ESCOJAS DARLE UN SIGNIFICADO. (Efectivamente, tú escoges el significado que le das).
  • Lección 16: “Ningún pensamiento que tengo es neutro”.Según el Curso de Milagros, no hay pensamientos “ociosos”. O sea, cada pensamiento que tienes va a crear algo en el mundo de afuera: una conducta tuya, una complicación, una actitud, un sentimiento. Somos demasiado tolerantes a dejar que nuestra mente esté divagando. Le damos permiso de que haga lo que quiera, en vez de ser disciplinadas con lo que pensamos. Ahora que ya sabes que ningún pensamiento que tienes es neutro, puedes ver lo importante que es estar al pendiente de lo que tu mente anda haciendo.
  • Lección 32: “Yo he inventado el mundo que veo”.El mundo que ves está creado por tus interpretaciones de lo que sucede afuera. ¿Cómo lo sé? Porque otra persona que vea exactamente lo mismo que tú va a tener una percepción completamente distinta.
  • Lecciones 196 y 338: “Lo único que me puede lastimar son mis pensamientos” y “Lo único que puede afectarme son mis pensamientos”.Este concepto es tan importante que el Curso lo menciona varias veces en el texto. En resumen, nada de lo que pasa afuera puede tener efecto sobre ti. Lo único que te puede afectar es lo que piensas acerca de esas circunstancias.
  • Y la mejor: Lección 340: “Hoy puedo estar libre de todo sufrimiento”.Si has seguido los pasos de las lecciones de arriba para analizar tus pensamientos y darle mantenimiento a tu mente, llegarás a esta conclusión: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional. Por supuesto que hay eventos dolorosos en la vida, pero el sufrimiento que inventamos con nuestros pensamientos NO ES NECESARIO.

No hay nada peor que vivir en una prisión mental. Estar encerradas en nuestra estrechísima visión del mundo y no poder salir de ella. Cuando te das cuenta de que tus pensamientos no significan nada eres libre, porque EL SUFRIMIENTO PROVIENE DE CREER QUE LO QUE PIENSAS ES CIERTO.

Léelo otra vez: sufres porque crees que lo que estás pensando es la única verdad.


¡Gracias por leer Diseña Tu Vida Espiritual! Suscríbete sin costo para recibir posts nuevos.