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Por: Orlando Linares López

Dejar de dormir por más de 70 horas consecutivas causa daños irreversibles en la salud física y mental, además afecta el rendimiento en actividades cotidianas e incrementa riesgos de accidentes.

Dormir, de acuerdo a especialistas médicos, es vital porque con ello el organismo se recupera del desgaste físico, repara tejidos, restaura funciones cerebrales, regenera células, fortalece al sistema inmune y regula el gasto de energía.

Durante el sueño, ocurre un proceso donde el líquido cefalorraquídeo (que circula en todo el sistema nervioso central) recoge sustancias tóxicas (oxidantes), que el organismo produce durante el día, y las envía a la sangre para su eliminación, ahí las células se encargan de reparar las partes dañadas. “Si el cerebro no reduce la oxidación, ésta podría generar algún daño o complicar alguna enfermedad”, precisan los expertos.

En lo individual, no dormir adecuadamente ocasiona, entre otros, daño cerebral (condición que disminuye la capacidad de concentración, razonamiento, memoria y toma de decisiones); debilidad del sistema inmunológico (el cuerpo es más propenso a infecciones y enfermedades); aumenta el riesgo de desarrollar diabetes, hipertensión arterial, obesidad y Alzheimer. Asimismo, sobreviene un desequilibrio químico del cerebro, que propicia trastornos del estado de ánimo, depresión, ansiedad, irritabilidad e inestabilidad emocional.

En lo colectivo, la mala calidad del sueño y/o malos hábitos para dormir, evidencian un grave problema de salud pública donde las acciones del Sistema Nacional de Salud son insuficientes para diagnosticar y atender oportunamente. Ello impacta negativamente en la economía y la seguridad de las personas. Al respecto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 30% de los accidentes automovilísticos son por conducir con sueño o cansancio.

Si bien, los médicos recomiendan que los adultos duerman de siete a nueve horas cada noche, datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2020-2023 reportan que solo la mitad de ellos atiende la indicación y que más del 30% de los mexicanos padece trastornos del sueño.

Entre dichos trastornos, los más comunes son: Insomnio (dificultad para dormir), generado por estrés, hábitos irregulares, desfase de horario, mal ambiente para dormir u otras. Según la UNAM, en México más del 45% de los adultos lo padece.

La Apnea del Sueño (pausas en la respiración al dormir y ronquidos) que provocar despertares y cansancio diurno. En el país, una de cada diez personas adultas la padece y afecta más a los varones.

El Síndrome de las Piernas Inquietas, son sensaciones desagradables (hormigueo, picazón) que causan una necesidad irresistible de mover las piernas. Afecta a más del 10% de mexicanos y es más común en mujeres.

Las Parasomnias, conductas anormales durante el sueño, como sonambulismo (caminar dormido) y terrores nocturnos (despertares con miedo intenso). Sin cifras precisas, pero se supone alta incidencia en México.

Y la Narcolepsia, enfermedad neurológica que causa somnolencia repentina e incontrolable (sueño involuntario) durante el día. Se estima que afecta a uno de cada dos mil mexicanos.

Actualmente, médicos, especialistas e investigadores, coinciden en que la sobreexposición a pantallas y dispositivos electrónicos, en horarios nocturnos, es el hábito que más ayuda a los efectos de los trastornos del sueño, pues la luz ultravioleta inhibe la producción de melatonina, hormona responsable del sueño.

Frente a esto, piden ser más sensibles de los daños y evitar recurrir a fármacos que pueden generar dependencia y efectos secundarios.

Además, recomiendan cambiar estilos de vida y fomentar una buena higiene del sueño mediante: reducir el uso de pantallas, al menos dos horas antes de dormir; descansar en un ambiente oscuro, fresco y silencioso; acostarse y levantarse a la misma hora todos los días y respetar el ciclo natural de luz-oscuridad; limitar tiempo de siestas; realizar actividades relajantes; evitar ingerir sustancias estimulantes y comidas pesadas. Consultar al médico y/o especialista, en caso de tener problemas para dormir.

En la contribución para lograr atención oportuna, cada persona puede sumar esfuerzos con solo reconocer la importancia de dormir, identificar características de los trastornos del sueño y buscar apoyo en instituciones como: IMSS, ISSSTE, Clínica de Trastornos del Sueño (UNAM y UAM-Iztapalapa), Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), entre otras que, comprometidas con la detección, educación y orientación, tienen la misión de que más personas mejoraren su calidad de sueño y su salud integral.