Compartir Mañoño Parece fiesta. Además, llegaron los gorrones que ya se iban a su casa. Sin saber que hoy tiene otra morada el anfitrión. – ¡Qué bueno era!– ¡Lástima que se murió!– Oye, ¿dejó herencia? Tomado del libro Espuma sin mar, nanorrelatos y otras sandeces.De Manuel Garay Navegación de entradas Aprender de la crítica, no atacarla La reelección de Trump, las redes sociales y las Tecnofinanzas: ¿El cóctel exacto?